Concilians impulsa la mediación empresarial: “En España necesitamos aprender a resolver los conflictos antes de llegar a juicio"
La compañía acompaña a empresas en conflictos mercantiles y laborales para encontrar soluciones antes de recurrir a la vía judicial

En una empresa, una diferencia entre socios, un desacuerdo con un proveedor o una tensión interna puede acabar derivando en un conflicto difícil de reconducir. Y, con frecuencia, la siguiente parada son los tribunales. Para Luis Cano, cofundador de Concilians, ahí está precisamente uno de los grandes problemas: en España hay poca cultura de diálogo y negociación antes de recurrir a la vía judicial.
La reflexión de Luis Cano parte también de su propia trayectoria profesional. Durante más de 30 años ocupó puestos directivos de recursos humanos en compañías nacionales y multinacionales, donde convivió de cerca con conflictos y desacuerdos dentro de las organizaciones. “Las empresas cometen el error de no dialogar lo suficiente y no invertir tiempo en buscar soluciones. La tendencia es resolverlo por la vía legal, con la famosa pregunta de ‘¿quién tiene razón?’”, explica.
Tras dejar aquella etapa profesional, se formó en mediación y negociación en la Universitat Pompeu Fabra y, junto a Natalia Manzana, compañera del máster, pusieron en marcha Concilians.
Las empresas cometen el error de no dialogar lo suficiente y no invertir tiempo en buscar soluciones” Luis Cano - Cofundador de Concilians
La percepción de Luis Cano encuentra respaldo en las estadísticas europeas. Según el EU Justice Scoreboard 2025, España es el tercer país de la Unión Europea con mayor número de nuevos litigios civiles y mercantiles en primera instancia por cada 100 habitantes, por encima de economías comparables como Francia, Italia o Alemania.
A esa elevada litigiosidad se suma el tiempo necesario para resolver los procedimientos. En los litigios civiles y mercantiles en primera instancia, España ronda los 400 días estimados de resolución, por encima de Francia y Alemania. Para él, el problema no puede reducirse solo a la saturación de los juzgados. “Necesitamos un cambio cultural. Ante un conflicto, la primera opción debería ser intentar llegar a un acuerdo, bien directamente o a través de un mediador profesional”.
Además, el volumen de asuntos pendientes muestra la dimensión del reto. Los datos de 2025 del Consejo General del Poder Judicial sitúan en cerca de 2,7 millones los procedimientos pendientes solo en el ámbito civil y mercantil. “Los juzgados están colapsados, pero la solución no puede ser únicamente poner más medios”, defiende.
Concilians trabaja principalmente con conflictos mercantiles y laborales. Entre los casos que reciben hay desacuerdos entre socios, diferencias entre directivos, problemas con proveedores o clientes y tensiones entre empresa y trabajadores. “Antes de pleitear, intentamos que las partes se sienten, entiendan qué intereses tiene cada una y busquen puntos en común”, resume Luis Cano.
El perfil de las compañías es muy diverso. Han trabajado tanto con grandes empresas como con pymes y startups, donde los conflictos suelen aparecer por diferencias de estrategia, crecimiento o financiación. “A veces unos socios quieren crecer en una dirección y otros en otra, unos están dispuestos a asumir más deuda y otros no. No siempre hablamos de un conflicto abierto, sino de controversias relativas criterios distintos que se van alejando”.
En esos casos, el trabajo no pasa tanto por determinar quién tiene razón como por identificar qué necesita cada parte, sus intereses, y hasta dónde seestá dispuesta a llegar. La mediación busca precisamente facilitar ese acercamiento, mientras que la conciliación permite que el profesional pueda aportar también una propuesta o criterio si las partes así lo desean.
"Necesitamos un cambio cultural. Ante un conflicto, la primera opción debería ser intentar llegar a un acuerdo, bien directamente o a través de un mediador profesional”
Luis Cano - Cofundador de Concilians
El tiempo es otro de los factores que considera decisivos para una empresa. Frente a un procedimiento judicial que puede prolongarse aproximadamente un año en primera instancia, estos procesos suelen resolverse en un plazo mucho más corto. “Hay asuntos que se pueden cerrar en un día o en una semana y otros que necesitan más tiempo, pero normalmente hablamos de uno o dos meses”, señala.
Cuando las partes alcanzan un acuerdo, Luis Cano destaca sobre todo el nivel de compromiso posterior. “Cuando una solución la construyen las propias partes, hay más voluntad de cumplirla”, sostiene. Por eso, el trabajo no termina necesariamente con la firma, sino que en algunos casos las empresas vuelven meses después para revisar cómo se está aplicando lo pactado o para resolver nuevas diferencias surgidas a partir de aquel acuerdo.
No todos los procesos, sin embargo, terminan con consenso. De hecho, calculan que alrededor de un tercio de los casos no llega a un acuerdo completo, ya sea porque alguna de las partes no está dispuesta a ceder o porque considera que la vía judicial sigue siendo la mejor opción. “Mediar no significa que siempre haya que ponerse de acuerdo. Lo importante es haber intentado, de buena fe, buscar una solución antes de llegar a juicio”, señala.
Ese es precisamente el cambio que Concilians busca impulsar. Para Luis Cano, la mediación y la conciliación todavía tienen poca presencia en el ámbito empresarial español, especialmente fuera de aquellos procedimientos en los que existe una obligación previa de intentar un acuerdo. Su objetivo es que acudir a un tercero para resolver una diferencia deje de percibirse como el último recurso y pase a formar parte de la gestión habitual de los conflictos.
“La mediación y la conciliación son, ante todo, gestión y liderazgo; en definitiva, una cultura. Necesitamos un cambio como sociedad para que, ante una diferencia, lo primero que pensemos sea en hablar y no en demandar”, concluye. Para Luis Cano, recuperar esa lógica del acuerdo no supone inventar nada nuevo: recuerda que la conciliación ya estaba presente en instituciones históricas como el Tribunal de las Aguas de Valencia y en la propia Constitución de 1812.
En España se eliminó en 1984 debido al uso oportunista y puramente burocratizado de la oportunidad de mediar, permaneciendo únicamente en el derecho laboral. Finalmente, la ley 1/2025 vuelve a poner sobre la mesa esta oportunidad de negociación directa o ante terceros, fijándola como criterio de procedibilidad. Esperemos que esta oportunidad sea la definitiva para poder alcanzar entre todos una nueva cultura de diálogo en lugar de la del litigio a la que nos han acostumbrado.
Fuente: Lavanguardia.com


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